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    Lo siento mucho, no puedo encontrar un latido”. La sala comenzó a girar. Había escuchado estas mismas palabras devastadoras cuatro años antes. ¡Seguramente esto no nos volvería a pasar! Caminamos hacia el auto, entumecidos, reviviendo una pesadilla que ya habíamos experimentado. ¿Por que Dios? Pensamos que este bebé era nuestra promesa, nuestro arcoíris después de la tormenta. Claro, teníamos dos niños vivos a los que conducir a casa, pero eso no cambió los sentimientos de pérdida y pena que experimentamos por segunda vez en cuatro años.

    Durante los siguientes meses, me enfrenté al abrumador deseo de tener otro hijo. Soñaba que estaba sosteniendo un nuevo bebé, luego me despertaba confundida y, a veces, enojada. Experimenté sentimientos de extrema culpa, preguntándome por qué no podría simplemente estar agradecida por los dos niños sanos con los que fui bendecida en lugar de anhelar a otro. Entonces, un domingo por la noche, mi suegro predicó. Después de su sermón, le dijo a la congregación: “Dile a Dios lo que necesitas”. Me arrodillé esa noche e hice una simple oración; “Dios, si no es tu voluntad que tengamos otro bebé, necesito que elimines el deseo. Si es tu voluntad, entonces necesito que hagas un camino”. Inmediatamente sentí la paz venir sobre mí, y Dios puso un verso en mi corazón esa noche mientras me arrodillaba en mi banco. “El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.” (Proverbios 16: 9).

    Unos meses después nos sorprendimos al descubrir que estábamos esperando otro bebé. El miedo y la preocupación me vencieron. Este no era nuestro plan. ¿Cómo podría pasar por otra pérdida? ¿Cómo podría enfrentar a personas que seguramente pensarían que estamos locos por no estar contentos con los dos hijos que ya tenemos? Sentí a Dios gentilmente empujándome de regreso al verso que me dio. “El corazón de un hombre diseña su camino; pero el SEÑOR dirige sus pasos”. Recuerdo dónde estaba sentada en el consultorio del médico cuando dije las palabras en voz alta a Dios: “Dios, este es TU plan. Este es TU bebé. Pase lo que pase, confiaré en ti”.

    Durante los siguientes nueve meses, cuando el miedo me alcanzaba, cuando esperaba lo que parecían horas para que la enfermera encontrara un latido del corazón, cuando permanecía despierta la noche antes de cada visita al médico, tratando de no dejar que el miedo y la ansiedad me superaran, Citaba mi verso. “El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.”. Luego, el 11 de agosto de 2017, nació nuestro bebé. El médico se sorprendió al descubrir que su cordón umbilical apenas estaba conectado a la placenta. Lo que debería haber sido otra pérdida para nuestra familia fue un verdadero milagro de Dios.

    Sostuve a nuestro bebé por primera vez y lloré, repitiendo las palabras “Dios, este es TU plan. Este es TU bebé. El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.”.

    POR BRIANNE BUFORD

    Nota: Brianne Buford es esposa de Brandon y madre de Zane, Zoe y Zeke. Viven en O’Fallon, Missouri, donde Brandon pastorea el faro de la UPC.

    *En amorosa memoria de
    Zachariah Buford 27/05/12
    Zion Buford 3-17-16

    ” Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones.” (Romans 1:9). Recientemente, mientras revisaba la ropa de los miembros de nuestra familia y nos preparábamos para la transición…

    Desde el principio del tiempo, Dios ha deseado una Especial, Intima, Personal Cara a cara, Individual Relación con la humanidad. Cada tarde Dios mismo caminaba y hablaba con Adán y Eva en el Jardín del Edén – hasta que el PECADO de Adán y Eva los separó. El pecado…

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  • Era una hermosa tarde. Había una perfecta brisa mientras estaba parada en mi patio y comencé a platicar con mi maravilloso Salvador. Sentí la urgencia de orar específicamente por protección para mi corazón, así que lo hice. Recuerdo pedir al Señor que no permitiera el odio ni que ningún otro sentimiento que no estuviera alineado con su palabra o voluntad viviera en mi corazón. Proverbios 4:23 nos amonesta: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”

    Pero muy poco sabía que la peor tormenta de mi vida se estrellaba hacia mí, prometiendo todo tipo de vientos destructores para mí y mi familia. La tormenta a la cual me refiero no era física. Era una batalla espiritual, y fue un tiempo oscuro para nosotros.

    Si usted es madre, estoy segura de que está de acuerdo conmigo en el hecho de que preferimos que algo nos hiciera daño a nosotras y no a nuestros hijos. Mi prueba incluía dolor y tristeza para el fruto de mi vientre, y para mí fue muy duro lidiar con eso. De acuerdo a como juzga el mundo, yo tenía todo el derecho de odiar, despreciar, y desdeñar a aquellos que hicieron daño a mis hijos; pero porque mi corazón estaba protegido por Dios, no fui capaz de odiarles. Mi corazón estaba desencadenado, libre para orar y alabar. Fui capaz de ver claramente en medio de una noche oscura y clamar a aquel que podía ayudarme y ayudar a mi familia a sobrevivir la tormenta. Él nos rescató. Respondió nuestras oraciones. ¡Salimos victoriosos!

    “El caballo se alista para el día de la batalla; mas Jehová es el que da la victoria.” (Proverbios 21:31).

    Yo no sé lo que actualmente estés enfrentando o estés a punto de enfrentar, pero te animo a proteger tu corazón. Llénalo con la palabra de vida, con oración y alabanzas al Señor, y nútrelo con tu asistencia a la iglesia. Cuando tenga sentido hablar amargura porque has sido herida, en vez hablarás misericordia, perdón, y amor, ¡porque de eso está lleno tu corazón!

    “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6:45).

    Autora: Tere De la Rosa